Es curioso que cada vez que se me remueve el alma, intento buscar un motivo o una razón por los que pueda ocurrirme.
Y es cierto que últimamente procuro buscar respuestas a ciertas emociones o descubrimientos… pero es complicado.
Es prácticamente imposible.
Tengo claro que mi naturaleza de mujer curiosa, despierta en mi interior una fuerza y una intensidad por descubrir, por indagar, por lo novedoso, por curiosear sobre lo distinto, por averiguar sobre lo desconocido…
Somos animales racionales que poco se conforman con lo que tienen, siempre se evoluciona de tal manera que ampliar descubrimientos y conocimientos sobre algo o alguien es, prácticamente - en mi caso- insaciable.
Y esa sensación me agrada.
Me hace sentir bien, me llena de intriga y a la vez de ilusión por el descubrimiento de lo novedoso.
Me castiga con incertidumbre, pero me premia con emociones nuevas que reconfortarán mi alma.
Quiero y deseo saber.
Quiero y deseo conocer.
Esto, aquello y también eso.
Me apetece muchísimo.
Complicado calmar estas ansias, aún siendo comedida, en mi fuero interno me arde el deseo de la inquietud.
Sonrío y suspiro.
